La ayuda que paga el 60 % de tu proyecto de IA
El Gobierno Vasco, a través de SPRI, cubre hasta el 60 % de un proyecto de inteligencia artificial en empresa industrial con centro de actividad en Euskadi. Hasta 100.000 € por empresa. Se resuelve por orden de expediente y el plazo termina el 2 de noviembre de 2026.
Esta página explica qué cubre, qué no, qué reglas deciden si tu expediente entra o se cae, y qué tienes que preparar. Sin venta hasta el final.
- 60 %
- del proyecto lo cubre la ayuda
- 100.000 €
- máximo por empresa
- 2 nov 2026
- último día de plazo
Un proyecto de 9.000 € te cuesta 3.600 €
Es la traducción que importa. La ayuda no cambia lo que vale el proyecto, cambia lo que sale de tu caja.
| Presupuesto del proyecto | 9.000 € |
|---|---|
| Lo que cubre la ayuda (60 %) | − 5.400 € |
| Lo que pones tú | 3.600 € |
Cuatro condiciones, y una de ellas sorprende
- Ser empresa industrial con centro de actividad en Euskadi.
- Presentar un proyecto de inteligencia artificial, no una compra de equipos sin más.
- Que la consultoría e ingeniería sea al menos el 20 % del presupuesto.
- Contar con un proveedor externo: el trabajo de tu propia gente no es gasto elegible.
Dónde se caen los expedientes
El proyecto se aprueba o no se aprueba mucho antes de que nadie lea la memoria técnica. Se decide en estas cuatro líneas.
La consultoría tiene que pesar al menos un 20 %
No basta con presupuestar licencias y horas de programación. Si la partida de consultoría e ingeniería se queda por debajo del 20 % del total, el expediente no cumple. Es la regla que más presupuestos deja fuera, y se arregla en la hoja de cálculo, no al final.
Tu trabajo interno no cuenta como gasto
Las horas que ponga tu oficina técnica no son gasto elegible, por muchas que sean. La convocatoria obliga de hecho a contratar a alguien de fuera: si el proyecto lo hace tu equipo en ratos libres, no hay nada que subvencionar.
El proveedor no necesita estar homologado
A diferencia del Kit Digital, aquí no hay lista de agentes digitalizadores. Puedes contratar a quien quieras, incluido un autónomo. Lo que te ata no es quién es el proveedor, sino que el proyecto y el presupuesto cumplan.
Por encima de 15.000 € hacen falta tres ofertas
Si el presupuesto supera esa cifra, tienes que aportar tres ofertas de proveedores distintos. Pedirlas lleva su tiempo, así que conviene arrancar por ahí y no dejarlo para la semana antes de presentar.
No gana el mejor proyecto: gana el que llega antes
La ayuda se concede por orden de entrada hasta agotar el fondo. Si se acaba en septiembre, el 2 de noviembre ya no sirve de nada. Presentar pronto no es una recomendación comercial: es la única variable que controlas del todo.
Entre reunir las tres ofertas, escribir la memoria y cuadrar el presupuesto se te van semanas. Cuenta hacia atrás desde la fecha en la que quieras presentar, no hacia adelante desde hoy.
Los papeles
Nada de esto se improvisa la semana antes, sobre todo las tres ofertas.
- Memoria del proyecto: qué proceso tocas, qué se automatiza y qué resultado esperas.
- Presupuesto desglosado por partidas, con la consultoría separada y visible.
- Tres ofertas de proveedores distintos, si el proyecto supera los 15.000 €.
- Los datos de la empresa y la documentación fiscal y laboral al día.
Cinco formas de quedarse fuera
- Presupuestar solo licencias y desarrollo, y quedarse por debajo del 20 % de consultoría.
- Contar como gasto las horas de tu propio equipo.
- Presentar en octubre un expediente que se resuelve por orden de entrada.
- Pedir una sola oferta para un proyecto que supera los 15.000 €.
- Escribir la memoria alrededor de la tecnología en vez de alrededor del proceso que arregla.
Esto es un resumen escrito para que se entienda, no el texto legal. Las que mandan son las bases oficiales de la convocatoria, y pueden cambiar. Compruébalas en spri.eus antes de presentar nada. Última revisión de esta página: septiembre de 2026.
Puedo ser tu proveedor externo
La convocatoria te obliga a contratar fuera y a que la consultoría pese al menos un 20 %. Eso es exactamente lo que hago: entro, miro por dónde se atasca el trabajo y monto el proyecto sobre el proceso real. Si al mirarlo no veo nada que merezca la pena, te lo digo y no hay proyecto.